
Hace un año,
el alma se nos quedó enganchada
en el dolor.
Hace un año,
perdimos a una madre,
a una amiga, a un ángel.
Pasado un año,
ese dolor sigue pero calmado
porque sabemos
que no se fue del todo,
que se nos quedó dentro
formando parte de cada uno de nosotros.
Matilde Campos Aranda
Noviembre de 2015